Beatrice Andreotti
Culture

La escuela italiana contada por quien la vivió (y por qué es tan dura)

¿Sabías que en Italia se va a clase también los sábados por la mañana y se estudia durante trece años? Probablemente, al oír eso, se te haya quedado la boca abierta y hayas pensado: “menos mal que no nací en Italia”. Es la reacción que siempre obtenía cuando se lo contaba (quejándome) a mis amigos en Texas, en Alemania o en España.

Me encanta descubrir cómo funcionan las escuelas en otros países. Cada pequeña diferencia me hace pensar: ¿y si en Italia fuera todo un poco distinto? Si pudiéramos hacer deporte gratis después de clase o elegir libremente nuestras asignaturas, ¿qué cursos elegiríamos?

En este artículo te explico cómo está organizado el sistema educativo italiano, para que puedas compararlo con el tuyo e imaginar cómo sería si compartiera nuestras costumbres.

El sistema educativo italiano en pocas palabras

En Italia se estudia durante trece años (¡no doce, como en la mayoría de los países!). Todo empieza a los seis años y se divide en tres grandes etapas: escuela primaria, escuela media y escuela superior.

Escuela primaria

Dura cinco años, de los 6 a los 11. Normalmente hay unos veinte niños por clase y se permanece con los mismos compañeros y maestros durante todo el ciclo. Las clases suelen comenzar hacia las 8:30 y terminar a las 16:30, con comedor opcional. La jornada es larga porque muchos padres trabajan y no pueden ocuparse de los hijos durante el día.

Escuela media

Dura tres años, de los 11 a los 14 (para mí, la etapa más traumática de la vida, pero esa es otra historia). También aquí se mantienen los mismos compañeros y el programa es igual en todo el país. Se estudian las materias principales: italiano, matemáticas, inglés, historia, ciencias, geografía, arte, tecnología y música. Algunas escuelas tienen una especialización musical, con clases por la tarde dedicadas a un instrumento. El horario suele ser de 8:00 a 13:00, y solo hay comedor los días con actividades extra. Al final de los tres años hay que aprobar un Examen de Estado, con pruebas escritas y orales (bastante fáciles), para poder acceder a la escuela superior.

Escuela superior

Dura cinco años, de los 14 a los 19. También se permanece en la misma clase durante todo el ciclo, con unos 25 o 30 estudiantes. Las clases empiezan hacia las 8:00 y terminan a las 13:00. No hay comedor, así que se vuelve a casa para almorzar.

Los tres tipos de escuela superior

Al terminar la escuela media, llega una decisión importante: elegir qué tipo de escuela superior cursar y en qué campo especializarse. Es la primera gran decisión “de adulto” para muchos adolescentes italianos, y suele generar bastante ansiedad. Existen tres itinerarios principales:

1. Los licei

Están pensados para quienes quieren continuar en la universidad. Ofrecen una formación teórica y cultural muy amplia, con asignaturas como literatura, filosofía, historia, matemáticas, lenguas extranjeras y ciencias.

LiceoEnfoque principal
ClásicoLatín y griego
CientíficoMatemáticas y física
LingüísticoIdiomas extranjeros
ArtísticoArte
de Ciencias HumanasPsicología y sociología
MusicalMúsica

Yo elegí un liceo lingüístico: ¡gracias a eso hoy hablo tres idiomas extranjeros! Las lenguas siempre fueron mi pasión, pero lo que realmente me convenció fueron los viajes de estudio incluidos en el programa.

El liceo me permitió vivir experiencias increíbles en el extranjero: un viaje a Berlín, una semana hospedada por una familia en Salzburgo y otra en Augsburgo, donde además hice un curso intensivo de alemán.

2. Institutos técnicos

Combinan teoría y práctica, y preparan tanto para el mundo laboral como para la universidad. Las materias cambian según la especialidad: economía, informática, turismo, electrónica, mecánica, agricultura… Son una opción intermedia entre la formación académica y la profesional.

3. Institutos profesionales

Están más orientados al trabajo práctico y, a veces, duran solo cuatro años. Los estudiantes aprenden oficios concretos mediante talleres y prácticas: cocina, mecánica, estética, moda o servicios sociales. Es un camino muy útil para quienes quieren incorporarse pronto al mundo laboral con habilidades reales.

Lo más peculiar de la escuela italiana

Probablemente lo que más te sorprenda del sistema educativo italiano sean estas cosas. ¡Me encantaría saber si en tu país es igual o completamente distinto!

1. La duración

¡Trece años de escuela! En países como Estados Unidos, España o Alemania son solo doce. Por eso en Italia se termina el instituto normalmente a los 19 años, un poco más tarde que la media europea. Cuando estudié en Texas, por ejemplo, mis compañeros acababan el instituto a los 17 o 18 y ya pensaban en la universidad o en trabajar. Me parecía increíble que pudieran “cerrar el capítulo de la escuela” tan pronto.

2. El sábado escolar

En muchas escuelas italianas hay clases también los sábados por la mañana. Algunos centros están adoptando la “semana corta” (de lunes a viernes), pero la tradición del sábado escolar sigue viva. Esto se debe a que muchos alumnos viven lejos de la escuela y, si las clases terminaran más tarde, no tendrían tiempo para hacer los deberes. En Estados Unidos, en cambio, el sábado era sagrado: nada de clases, solo deporte y tiempo libre. Al principio no me parecía real tener dos días enteros de libertad.

3. Solo clases por la mañana

Las escuelas italianas suelen terminar a la una o a las dos, pero luego hay una montaña de deberes. En otros países, los alumnos se quedan todo el día en el colegio, hacen deporte o actividades extracurriculares y vuelven a casa sin tareas. Cuando vivía en Texas, las clases terminaban a las 14:30; después almorzaba en el comedor (que parecía un pequeño centro comercial) o iba al Rock Club a cantar. En Italia, en cambio, pasaba las tardes entre libros y cuadernos.

4. Clases fijas

En Italia se permanece con la misma clase durante cinco años, con los mismos compañeros y casi siempre en el mismo edificio. Esto crea un sentimiento de familia que dura años (¡a veces toda la vida!). En el extranjero, los alumnos cambian de grupo según las asignaturas elegidas. En Estados Unidos cambiaba de aula y de compañeros cada hora: la escuela era mucho más dinámica, pero también más dispersa y solitaria. A veces echaba de menos la estabilidad de mi clase italiana.

5. Asignaturas obligatorias

En los liceos e institutos italianos las materias están predeterminadas. En otros países, los alumnos eligen muchos cursos según sus intereses. En Italia se elige una rama y se sigue su plan de estudios, sin demasiada libertad. Cuando vivía en Texas, pude elegir danza, canto o psicología forense junto a inglés y matemáticas. Al principio sentía que estaba dentro de una película.

6. Trato formal con los profesores

Otra cosa muy italiana es la forma formal de dirigirse a los docentes. En primaria se les trata de “”, pero en la escuela media (¡con solo once años!) hay que aprender de golpe a usar el “usted”. Para mí fue un shock: recuerdo que antes de empezar el curso practicaba con mi madre para no equivocarme el primer día. En Texas era justo lo contrario: llamábamos a los profesores por su nombre y hablábamos con ellos de manera muy directa. El ambiente era más relajado, aunque a veces también más caótico.

7. El examen de Maturità

Es el gran final. Después de cinco años de instituto, todos los estudiantes afrontan la Maturità, un examen con pruebas escritas y orales calificado sobre cien puntos. Se considera un auténtico rito de paso: la noche anterior, en muchas ciudades, los chicos se reúnen frente a las escuelas para “saludar el amanecer” juntos. En Estados Unidos, en cambio, el último año es más una celebración que una prueba: se piensa en el baile de fin de curso, las fotos con el birrete y el diploma. En Italia, en cambio, la última campanada sabe a conquista.

Las grandes diferencias entre Italia y Estados Unidos

Comparando ambos sistemas, me doy cuenta de lo diferentes que son también en espíritu: En Italia hay más rigor, más teoría y más continuidad. Se crece junto a la misma clase, se conocen todos a fondo y la escuela se convierte casi en una segunda familia.

En Estados Unidos hay más flexibilidad, más opciones y más espacio para la personalidad. Los alumnos experimentan, cambian de grupo cada hora y aprenden a moverse entre intereses diversos.

Ninguno de los dos sistemas es “mejor” en absoluto: son simplemente dos formas distintas de crecer. La escuela italiana forma mentes sólidas y llenas de conocimientos; la americana impulsa a explorar y a creer en las propias pasiones.

En conclusión

A veces pienso que el sistema italiano es duro, pero también profundamente formativo. Enseña disciplina, constancia y la capacidad de manejar el cansancio (quien haya hecho la Maturità sabe de qué hablo). Si pudiera tomar lo mejor de ambos mundos, elegiría una escuela donde la curiosidad americana se encuentre con la profundidad italiana.

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